No necesitas más motivación. Necesitas dejar de negociar contigo mismo.
Cada mañana pierdes la misma batalla: cinco minutos más, el gimnasio por la tarde, la llamada difícil mañana. No es pereza — es que hay una mesa de negociación abierta en tu cabeza. Este libro te enseña a cerrarla con un método de un minuto al día que ya practican los usuarios del ritual.
Corto a propósito: se lee en una tarde y se practica en un minuto al día. Sin universo que conspira, sin rutinas de dos horas, sin paja.
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